En el inicio del Tiempo de la Creación, REGCHAG, REPAM, REMAM, Pax Christi, Iglesias y Minería y la Comisión Brasileña Justicia y Paz presentaron una reflexión conjunta que propone fortalecer el protagonismo de las comunidades afectadas por proyectos extractivos y avanzar hacia procesos de diálogo capaces de transformar los conflictos desde la justicia y la equidad.
En el marco del Tiempo de la Creación, redes y organismos eclesiales de América Latina presentaron el documento “Diálogo justo y en equidad para la transformación de conflictos”, una reflexión que nace del acompañamiento a comunidades afectadas por el extractivismo y plantea criterios para abordar los conflictos socioambientales desde una perspectiva pastoral y transformadora.
La iniciativa reúne a la Red Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG), la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Red Eclesial Mesoamericana (REMAM), Pax Christi, Iglesias y Minería y la Comisión Brasileña Justicia y Paz (CBJP). El documento busca profundizar sobre el diálogo y el compromiso sociotransformador de la Iglesia desde una perspectiva sinodal, escuchando especialmente las voces provenientes de las periferias.
Un diálogo que tenga en cuenta las desigualdades
Las redes advierten que hablar de diálogo no es suficiente cuando quienes se sientan alrededor de una misma mesa cuentan con capacidades de decisión, recursos y acceso a la información profundamente desiguales.
Por ello, sostienen que un diálogo verdaderamente justo debe comenzar por reconocer las asimetrías de poder existentes entre empresas, gobiernos, comunidades y otros actores involucrados en los conflictos socioambientales.
El documento plantea seis dimensiones fundamentales para alcanzar un diálogo transformador: reconocer las asimetrías de poder; asumir a la Iglesia como garante de la voz de las víctimas; dar autoridad, voz y capacidad de propuesta a quienes sufren los impactos; garantizar transparencia y acceso a la información; situar el diálogo en los territorios en conflicto; y fortalecer el monitoreo y control de las acciones empresariales mediante las leyes e instituciones públicas.
La voz de las comunidades en el centro
Uno de los principales planteamientos es que la Iglesia no puede limitarse a desempeñar un papel de observadora neutral. Su participación en estos procesos, señala el texto, parte de la opción preferencial por los empobrecidos y de la defensa de la dignidad de las personas más vulnerables. En ese sentido, las comunidades afectadas no deberían ser solamente invitadas o consultadas, sino contar con espacios reales de expresión, reconocimiento y autoridad dentro de los procesos de diálogo. La reflexión amplía además esta mirada hacia la ecología integral y señala que la escucha debe alcanzar también a los ecosistemas, especies y territorios afectados, vinculando el clamor de las poblaciones empobrecidas con el de la Casa Común.
El diálogo debe llegar a los territorios
Las redes sostienen que los procesos de diálogo no pueden quedar alejados de los lugares donde ocurren los conflictos. Es precisamente en los territorios donde se experimentan los impactos, las comunidades desarrollan sus procesos de resistencia y cuidado y plantean demandas de prevención, reparación, mitigación o incluso reconsideración de determinados proyectos.
También remarcan la necesidad de garantizar información adecuada y accesible antes de cualquier negociación o decisión y destacan herramientas como el consentimiento libre, previo e informado, especialmente ante proyectos de gran impacto.
Las organizaciones llaman a fortalecer las instituciones públicas encargadas de controlar las actividades económicas y garantizar el cumplimiento de las normas ambientales y de derechos humanos. En este ámbito, consideran insustituible el papel del Estado y de las instituciones de justicia.
La reflexión concluye con una apuesta por una Iglesia profética que contribuya a construir una cultura del encuentro capaz de afrontar los conflictos y transformarlos desde “la verdad, la justicia, la dignidad de las personas y el cuidado de la Casa Común”.
📄 Accedé al documento completo “Diálogo justo y en equidad para la transformación de conflictos”.

