En el marco del Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas, la lideresa mbya guaraní Keila Zaya denunció la falta de titulación de los territorios indígenas, el avance de actividades extractivas, la contaminación del agua y el incumplimiento de la consulta previa. Ella participa en representación de la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG).
La 25ª sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Cuestiones Indígenas, se desarrolla en Nueva York, y la joven lideresa mbya guaraní Keila Zaya expuso ante la comunidad internacional la situación que atraviesan los pueblos indígenas de Argentina, con especial énfasis en las vulneraciones vinculadas al territorio, la salud y el acceso al agua. Su participación se da junto a Roxana Rivas, abogada del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen, en el marco de una articulación que incluye al Equipo Misiones de Pastoral Aborigen. Ambas viajaron en representación de la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní, llevando a este espacio internacional la voz de los territorios.
Durante su intervención, Zaya se presentó en representación de los pueblos indígenas del país y, en particular, del pueblo mbya guaraní de la comunidad Puente Quemado II, en la provincia de Misiones. Desde allí, afirmó que los pueblos indígenas son preexistentes al Estado argentino y que el territorio no es una mercancía, sino el espacio donde se sostiene su modo de vida, su espiritualidad y su identidad, una concepción que en su idioma se expresa como Ñande Reko.
La lideresa advirtió que este modo de vida se encuentra hoy en riesgo en todo el país. Señaló que uno de los principales factores que vulnera los derechos de los pueblos originarios es la falta de titulación de los territorios comunitarios indígenas, lo que permite el avance de empresas forestales, mineras y del agronegocio sobre tierras ancestrales. Esta situación, explicó, no solo implica una violación de derechos territoriales, sino que impacta directamente en la salud de las comunidades.
En ese sentido, denunció que el Estado argentino no ha garantizado la seguridad territorial de los pueblos indígenas y que, en paralelo, continúa sin respetarse el derecho a la consulta previa, libre e informada. Según expuso, numerosos proyectos extractivos son aprobados sin consultar a las comunidades ni considerar su consentimiento, lo que constituye una vulneración de estándares internacionales de derechos indígenas.

Zaya remarcó que las consecuencias de estas decisiones son concretas y graves. En comunidades como Puente Quemado II, niñas y niños ya no pueden consumir agua de ríos ni vertientes debido a la contaminación, lo que genera enfermedades y afecta de manera significativa su desarrollo físico y su salud mental. Esta realidad, sostuvo, refleja que la problemática no es únicamente territorial o ambiental, sino profundamente humana y sanitaria.
Asimismo, subrayó que la supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas depende de la garantía efectiva de sus derechos colectivos sobre los territorios, los recursos naturales y el acceso al agua limpia, especialmente en el caso de mujeres y niñas, quienes enfrentan impactos diferenciados en estos contextos.
Durante su intervención, la lideresa también denunció procesos de criminalización, represión y estigmatización contra las comunidades que defienden sus territorios, lo que incrementa la conflictividad social y agrava las condiciones de vulnerabilidad en las que viven los pueblos indígenas.Frente a esta situación, Zaya formuló una serie de exigencias concretas. Al Estado argentino, reclamó la titulación inmediata y colectiva de los territorios indígenas en todo el país, así como la implementación efectiva de la consulta previa, libre, informada y de buena fe en todos los proyectos que puedan afectarlos. A las empresas, exigió el cese de las actividades que contaminan las aguas y los territorios, junto con la reparación integral de los daños causados. Igualmente, solicitó al Foro Permanente que monitoree la situación de los pueblos indígenas en Argentina y acompañe la defensa territorial y la salud colectiva.
Su mensaje se inscribe en el eje central del Foro, que este año aborda la salud de los pueblos indígenas, reafirmando una idea compartida por múltiples delegaciones, no es posible garantizar la salud sin asegurar el territorio. En este contexto, la voz de los pueblos indígenas vuelve a posicionar la relación entre territorio, agua y vida como un elemento central en la agenda internacional.
La participación de Keila Zaya se da en articulación con otras redes eclesiales del continente, como la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana y la Red Eclesial Panamazónica, que impulsan de manera conjunta acciones de incidencia internacional, fortaleciendo la visibilización de las problemáticas territoriales y sanitarias que afectan a los pueblos indígenas en América Latina.
Al cerrar su intervención, la lideresa sintetizó el reclamo de los pueblos indígenas en una afirmación que resonó en el Foro y que refleja una realidad urgente. Sin territorio no hay vida. Sin agua limpia no hay salud. Sin salud no hay futuro para nuestros niños y niñas.

